Mar
1
El clima no mejora
Guardado en General |
Comenzó un nuevo mes, y con él el Año Polar Internacional (IPY), que se extiende hasta 2009, donde culminará con una reunión de 2.000 científicos en Ushuaia, Tierra del Fuego. La finalidad de IPY es la realización de estudios científicos coordinados a nivel internacional respecto de los fenómenos climáticos que ocurren en los polos. En cuanto a la meteorología en Cerro Nevado, sigue como en febrero. Ayer los helicópteros operaron un rato, pero nuevamente la isla se cubrió de niebla y por la tarde la radio avisó que se suspendían las tareas. Sin embargo, el tiempo bastó para que replegaran los equipos de uno de los campamentos, y para que el grupo de documentalistas franceses previsto en la agenda viniera un par de horas a filmar y armar unas carpas para representar una muestra de arte.
Como el viento había disminuido en intensidad, con Juan Fernández intentamos por segunda vez llegar al Mirador de los Suecos, pero fue imposible: los acarreos del filo Negro, que atraviesa Marambio y Cerro Nevado, son de piedra muy chica y demasiado suelta a causa de la nieve que la lavó. Subir era posible, pero el descenso se tornaba peligroso: la pendiente que en la cima supera los 45º de inclinación tiene cerca de 200 m de longitud, y un resbalón implica no poder detenerse hasta la meseta, con las posibles consecuencias que ello implica, como esguinces, golpes y fracturas. El principal consejo antártico es “prudencia”, y decidimos no arriesgarnos. Los primeros auxilios no tienen la celeridad del continente, los helicópteros ya no operaban y en Marambio, si bien hay servicios médicos de emergencia, el médico no necesariamente es un especialista en todo.

Ascenso al filo Negro: Juan Fernández, piqueta en mano, intenta llegar a la cima para después seguir hacia el Mirador de los Suecos, pero los acarreos demasiado sueltos no nos permitieron continuar.
Al regresar de la caminata, en el refugio había mucho movimiento: una parte del grupo se encontraba reparando la antena del equipo HF que permite comunicaciones con Marambio y Buenos Aires (dos veces por semana -martes y viernes- se establecen enlaces telefónicos con los familiares de las personas instaladas en los campamentos). La otra estaba llevando cajones con equipo hacia la playa donde aterrizan los helicópteros. Desde Marambio habían avisado por radio que existía alguna probabilidad de que una aeronave pasara a recoger equipamiento, pero nunca llegó porque el clima desmejoró antes de lo previsto.

Moño, así se denomina la antena que permite las comunicaciones con Marambio y Buenos Aires por HF (se trata de dos dipolos para dos frecuencias diferentes). Debido a los fuertes vientos sus riendas se habían aflojado. Chiqui y Chuky, los dos entendidos en la materia, son quienes se encargan frecuentemente de la reparación.

La fecha estimada para nuestro repliegue es mañana, pero como los dos helicópteros disponibles están atrasados y, por medidas de seguridad, tienen capacidad limitada para transportar pasajeros y equipos en un mismo viaje, la maniobra normal desde Marambio es, cuando queda lugar en la aeronave, aprovechar las salidas hacia otros campamentos para pasar a recoger lo que vaya estando listo en nuestro refugio. Ayer todo estaba preparado, pero nadie llegó.
En cuanto a hoy, el clima sigue desfavorable. Anuncian precipitaciones y vientos muy fuertes del sur. Cajones, bolsos y equipamiento científico esperan por los helicópteros en la playa, pero las expectativas de repliegue continúan sin novedad. Víveres todavía hay (hoy racionamos el último trozo de carne), pero los chorrillos del glaciar que nos proveen agua empiezan a congelarse. El futuro incierto de la fecha de regreso comienza a preocuparnos debido a los compromisos asumidos en Buenos Aires.

Los chorrillos que nos proveían agua pura de deshielo comienzan a congelarse y hay que fabricar agua a partir de hielo, lo que incrementa en consumo de combustible.
A fines de febrero de 1903 Nordenskjöld escribió: “Por primera vez me asaltó entonces seriamente el pensamiento de que en realidad tendríamos que quedar encerrados allí durante un año más. Un acontecimiento feliz, un milagro podía aún salvarnos, pero ningún esfuerzo podíamos hacer por nuestra parte. Nadie podía tampoco prever el destino que nos aguardaba, y sumido en mis pensamientos sostuve en mi interior un lucha decisiva con mis temores. Desde la cumbre de basalto, donde me encontraba, acurrucado entre algunos desnudos bloques de piedra que apenas me abrigaban y defendían contra la tempestad, a la luz del crepúsculo que empezaba observé los bien conocidos alrededores y el cielo cubierto de desgarradoras nubes tempestuosas. Mi más triste pensamiento fue el recuerdo de los que nos aguardaban allá, en nuestras casas, y que durante un año más no tendrían noticias de nosotros.”

Esta es la cumbre de basalto que abrigaba a Nordenskjöld cuando en sus pensamientos luchaba contra la posibilidad de quedarse aislado un año más en la isla Cerro Nevado.