Ayer tuvimos el peor clima de toda nuestra estadía y la actividad estuvo completamente restringida al interior del refugio. Las salidas fueron sólo a la carpa baño cuando urgía la necesidad. Desde Marambio el parte meteorológico había anunciado que de media mañana y hasta entrada la tarde mejoraría, pero por como vino el día parece que fue sólo una aspiración de deseo. El tema es que a partir de ayer comenzaban los repliegues de los siete campamentos distribuidos en las islas Ross (3), Vega (1), Marambio (2 en la playa). Y también del nuestro, en Cerro Nevado, listado al final de la nómina por ser el más próximo a la base aérea. Por el atraso habrá que ver ahora si el vuelo en Hércules previsto para el domingo 4 de marzo despegará a tiempo. También, cuándo mejorará el clima y organizarse a partir de ahí.

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Pasatiempos: Alejandro Gómez leyendo uno de los libros de Nordenskjöld, para matizar la ventosa jornada que ayer nos recluyó al interior del refugio.

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Barrido a la nieve: el continuo entrar y salir del refugio junta mucha tierra en el piso, en general del barro que se seca y desintegra. La manera de barrerla sin levantar polvo es echando una palada de nieve para que al pasar la escoba se le pegue y no levante vuelo.

Según Alejandro Crivero –compañero del refugio–, desde que el grupo arribó a Cerro Nevado, el 12 de enero de este año, sólo tuvieron 10 días agradables para realizar tareas de mantenimiento en el exterior del museo. El resto fue ventoso, con nieve y mucho frío, por lo que se vieron obligados a dedicarse a las tareas del interior de la construcción. “Nada que ver con los días del año pasado en que por esta época llegamos a tener 8 ºC sobre cero”, manifiesta. Sin duda, parece repetirse el ciclo climático de la época en que Nordenskjöld se instaló por estos lados, y que él relata en su libro Viaje al Polo Sur de esta manera:  “La diferencia de la temperatura media entre los dos años que pasamos en aquellas regiones fue durante aquella época extremadamente grande: 12 ºC bajo cero [en 1903] en vez de 28 bajo cero [en 1902], y el 5 de agosto tuvimos una temperatura de 9,3 ºC sobre cero, temperatura la más elevada que ha sido observada en el territorio polar del sur, no sólo por nosotros, sino por todos los demás exploradores.”

Por su parte Sobral relató en su libro Dos años entre los hielos 1902-1903: “Concluyó el mes de febrero y con él el verano más frío que se haya observado sobre la tierra; su media es de 2 ºC bajo cero, en todo el año no hemos tenido un mes cuya temperatura media fuera sobre cero; no hemos tenido un día sin que el termómetro marcara temperaturas bajo el punto de fusión del hielo. En este último mes empiezan los vientos fuertes y los fríos, y para nosotros concluye toda esperanza de volver al norte…”

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Fabricando agua: por el mal tiempo fue imposible alejarse a los chorrillos para recoger agua. Para lo cocina se utilizó la que estaba reservada en una cacerola en el exterior, que previamente debimos descongelar.

Historia de una restauración: En el año 1979, con motivo de las recomendaciones de las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico para conservación del patrimonio histórico, la República Argentina asumió el compromiso de restaurar las construcciones de la expedición sueca del Dr. Otto Nordenskjöld (1902-1903), en la que nuestro país tuvo activa participación con la presencia del alférez José María Sobral y el rescate protagonizado por la corbeta Uruguay a raíz del hundimiento del buque expedicionario Antarctic.
Con los licenciados Santiago M. Comerci y Néstor E. Iribarren formulamos el programa MuseoAntar, al que dio comienzo el primero de los nombrados en la isla Cerro Nevado en la campaña de verano 1979-1980. En aquel entonces la cabaña de Cerro Nevado que usaron los invernantes en los años 1902-1903 estaba parcialmente destruida por la acción mecánica del hielo acumulado en su interior, y la parte exterior deteriorada por los fuertes vientos que destruyeron las coberturas exteriores. La primera tarea fue eliminar el hielo interior que había invadido la construcción y que alcanzaba 1,80 m en los camarotes del lado sur. Cumplida esta etapa –que permitió recuperar los objetos abandonados insertos en el hielo– se procedió a sustituir los vientos exteriores originales de cáñamo por un cableado de acero enganchado interiormente, que permitía mantener firme toda la estructura de madera, hasta entonces sostenida por el hielo exterior, habida cuenta de que en la zona los vientos solían superar los 200 km/h (en febrero de 1986 llegaron a 260). Luego, año a año, comenzó la restauración interior: los mamparos, las cuchetas de los camarotes totalmente destruidas, los escritorios o mesas de trabajo, la cocina Husqvarna Nº 6 totalmente fracturada, la salamandra, las chimeneas, las estanterías, etc. En la parte externa se colocaron los paños de ruberoid destruidos por el viento, a los que se les aplicó pintura asfáltica. Las ocho ventanas fueron tapiadas en principio por tablones de madera hasta que, con los materiales originales y algunos de reemplazo, se restauraron a su estado original. El WC, situado al pie de la meseta en que se encuentra la cabaña, fue reconstruido para restaurar el paisaje original, ya que se carece de documentación fotográfica del original. Todo el conjunto fue llevado a su estado original del año 1904. Con la presencia de la embajadora de Suecia y autoridades nacionales, en enero de 2004 fue inaugurado como Museo Nordenskjöld, con exposición de los materiales y utensillos usados por los expedicionarios.

Texto: Ricardo Capdevila, curador del Museo Antártico Argentino, desde el refugio de Cerro Nevado.

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Cuando la meteorología es mala y no se pueden efectuar tareas de restauración en el exterior, el tiempo se aprovecha para el mantenimiento de los objetos internos.

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A las siete de la tarde el viento disminuyó en intensidad, pero la temperatura descendió hasta los –12 ºC. El cielo nublado se mimetizaba con el agua del canal Bouchard que ya empieza a congelarse. Por la frecuencia de Marambio anunciaron que de mejorar el clima hoy replegarían a uno de los campamentos de la isla Ross. Al fondo de la foto, la isla Cockburn.

Hoy amaneció sin viento y los primeros helicópteros despegaron de Marambio para ir en busca de los campamentos más alejados, porque en cualquier momento vuelve a nevar (el cielo está completamente gris). Nuestro turno todavía no llegó. La mañana la aprovechamos para transmitir unas fotos y una nota para la revista Noticias, que saldrán publicados en la edición del sábado 3 de marzo. También nos avisaron de Marambio que vendrán cuatro documentalistas franceses a efectuar una filmación del refugio, pero una vez más el clima decidirá. Por lo pronto, en la cocina “Pepe” y “Chiqui” están preparando polenta y en la mesa ya hay ruido a corte de picada sobre una tabla de madera.

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Marcelo Ferro, anoche, escribiendo en un camarote del refugio el texto para la revista Noticias que saldrá a la venta el próximo sábado.

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También anoche, alrededor de las 10, dos de los tres ingleses que estaban acampando cerca del refugio pasaron a despedirse. A la izquierda, Jane Francis, geóloga de la University of Leeds. Sobre la derecha, Bruce Maltman, ayudante de campo.
 


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1 Comentario hasta el momento

  1. Juan Domiciano Fernández on Febrero 28, 2007 23:33

    Tanto nosotros como los ángeles vivimos y compartimos esta experiencia única e inolvidable con Uds. Los esperamos…