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El momento del parto
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Antes, durante y después del nacimiento de los cachorros. Ayudas y cuidados básicos a considerar en cada una de las etapas.
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Por Gabriel Yabo * |

Cercanos a los 63 días en promedio que dura la preñez de la perra, y con evidencias que nos indican la proximidad del parto (como el descenso del abdomen, la inapetencia o el rascado del piso en franca intención de hacer un pozo para parir), debemos estar atentos al desencadenamiento del parto. Contando con una paridera que debiera estar a disposición del animal desde por lo menos cinco días antes del parto, procuraremos que la perra pase parte de su tiempo en ella a fin de que le resulte familiar y segura. Para su mejor comprensión vamos a dividir el momento de la parición en tres etapas.
Etapa de dilatación. Suele durar entre 6 y 12 horas. Los mayores cambios ocurren a nivel interno de la perra: comienzan las contracciones uterinas destinadas a acomodar los cachorros, y la dilatación del cuello uterino y el canal del parto. La perra suele manifestar cierto desconcierto, raspa el piso con mayor frecuencia y puede mostrarse inquieta. Ocasionalmente, se presentan vómitos que no revisten importancia. Ocurre también la expulsión de un tapón mucoso por la vulva, que durante la preñez tiene la función de evitar el ingreso de agentes contaminantes.
Etapa de expulsión de cachorros. También conocida como parto propiamente dicho, tiene una duración de 3 a 12 horas, pudiéndose extender hasta las 24. Aquí el cuello uterino está totalmente dilatado y los cachorros avanzando hacia él. La perra, por lo general, se acuesta de costado para favorecer la expulsión. Se pueden ver contracciones abdominales o pujos que ayudan al progreso de los cachorros, los que pueden aparecer de cabeza o de cola sin que esto traiga complicaciones al parto, como pasa con otros mamíferos. La primera cría que aparece sale envuelta en unas membranas que la perra se encarga de romper. Si así no ocurriera, se debe llevar la cabeza de la madre hacia el cachorro para tratar de despertarle el instinto. Esto muchas veces es necesario hacerlo cuando es primeriza. A continuación, debiera tratar de cortar el cordón umbilical con los molares para luego empezar a lamerlo con el fin de estimular la respiración. Si la perra no hiciera nada de esto, se deberán romper las membranas con las uñas y luego cortar el cordón umbilical, previa ligadura. Por último, con un hisopo colocar alcohol iodado en el extremo del cordón. Con posterioridad, el cachorro tiende a buscar la zona mamaria con el fin de alimentarse. Suele ocurrir que a los 10 o 15 minutos aparece otro con el cual se repite el proceso. La aparición del tercero es de esperar que se retarde más, ya que demora en avanzar por el cuerno uterino. Por lo tanto, mientras la perra esté tranquila atendiendo a los ya nacidos se debe tener paciencia. Pueden pasar horas de espera sin que revista peligro. Sin embargo, si el animal desatiende a la camada, se levanta, va y viene, hay pujos y no aparece otra cría, es necesario recurrir a la consulta profesional ante la sospecha de un parto distócico.
Etapa de expulsión de placentas. Se puede presentar simultáneamente con la segunda fase, lo que significa que vayan apareciendo junto con el cachorro o pocos minutos después de él. También puede suceder luego de nacida la última cría. Es conveniente contar las placentas, cuyo número debe ser igual al de las crías, para descartar una retención placentaria que, de darse, requiere atención veterinaria ya que suele ser causa de infecciones uterinas. Uno debe estar atento en esta fase ya que la perra tiende a comérselas. Esto lo hace con dos sentidos: uno es mantener limpia la paridera, y la otra es que las placentas tienen una hormona llamada prolactina que favorece la producción láctea. El consumo de las placentas por parte de la perra produce deposiciones blandas y oscuras que suelen revertir en corto tiempo. Por último, la perra entra en puerperio, que es la etapa en donde los órganos reproductivos vuelven a su estado de descanso. Durante él, el can va liberando por la vulva un líquido oscuro e inodoro que va disminuyendo a medida que pasan los días, y cuya duración aproximada es de un mes.
Agradecemos la colaboración
del Dr. Héctor Ballestero.
* Médico veterinario.
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